La bioenergía es la energía que se obtiene a partir de la biomasa y está considerada como un elemento central para lograr alcanzar los objetivos de Pacto Verde y el crecimiento Zero Neto.
Es decir, la bioenergía juega un papel importante en la lucha contra el cambio climático y la seguridad de suministro de energía renovable universal, al tiempo que contribuye a mejorar la seguridad alimentaria y a preservar la biodiversidad.
Ahora bien, para que la bioenergía pueda desempeñar este papel clave es necesario que su desarrollo sea sostenible. Para ello es necesario conocer todos los aspectos y complejidades, así como las oportunidades que supone.
Una de las oportunidades en el desarrollo de la bioenergía es el aprovechamiento de los residuos forestales y agrícolas para su producción.
La utilización de estos residuos para bioenergía tiene un efecto climático positivo al evitar su descomposición en los bosques y campos y, con ello, las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Nada más que con el aprovechamiento de los residuos forestales en Europa para producir bioenergía, se podría evitar un acumulativo aproximado de 5.600 millones de toneladas de CO2eq entre 2020 y 2050, salvaguardando al mismo tiempo la biodiversidad y la salud de los bosques.
Aprovechar los residuos forestales y agrícolas para la producción de bioenergía es, por tanto, un elemento más que contribuye a la transición energética, a la protección del clima y la biodiversidad.
Cuáles son los residuos forestales y agrícolas
Los residuos forestales y agrícolas son aquellos que se generan a partir de cultivos de leña o de hierba y los producidos en el desarrollo de actividades propias de estos sectores.
Así, entre estos residuos están los restos de cultivos o de limpiezas que se hacen del campo para evitar las plagas o los incendios. Se trata de residuos que se generan por necesidades forestales, pero que no tienen la calidad suficiente para otras aplicaciones que no sean energéticas.
Una parte de los residuos forestales procede del mantenimiento y mejora de las montañas y masas forestales, cuando se hacen podas, limpiezas, etc. Y otra parte de estos residuos resultan de cortar los troncos de los árboles para hacer productos de madera. Esta actividad genera unos residuos que deben retirarse del bosque por el riesgo que suponen para la propagación de plagas y de incendios forestales.
También se incluyen como residuos forestales los generados por las industrias forestales, que son susceptibles de ser usados como combustibles. Entre estas industrias se encuentran las serradoras o industrias de primera transformación, los fabricantes de productos elaborados de madera, los fabricantes de productos de corcho y los fabricantes de pasta de papel.
En cuanto a los residuos agrícolas, estos proceden de cultivos leñosos o herbáceos, que tienen un carácter estacional por cuestiones de producción o por la necesidad de retirarlos del campo rápido para no interferir en otras tareas agrícolas y evitar la propagación de plagas e incendios.
También se consideran residuos agrícolas los generados en las industrias agrícolas y agroalimentarias, tales como la fabricación de aceite de oliva, elaboración de frutos secos, industrias vinícolas, etc.
Por qué es necesaria una adecuada gestión de los residuos forestales y agrícolas
En España se generan cada año unos 27 millones de toneladas anuales de residuos procedentes de actividades forestales y agrícolas. Más del 50% proceden de la poda de árboles frutales, cultivo de vid, olivo y cereales.
Una mala gestión de estos todos estos residuos va a suponer problemas medioambientales por el deterioro progresivo y acumulativo en el entorno.
Entre los problemas que esto conlleva nos encontramos con:
- La quema indiscriminada o incontrolada de los residuos supone la emisión de tóxicos a la atmósfera.
- Existe un mayor riesgo de incendios.
- El abandono de los residuos atrae a roedores e insectos y puede originar plagas.
- El vertido de residuos fitosanitarios puede contaminar suelos, aguas superficiales y acuíferos.
Cómo se obtiene bioenergía a partir de los residuos forestales y agrícolas
El conjunto de residuos forestales y agrícolas biodegradables son considerados biomasa, al tratarse de materia orgánica, de origen vegetal o animal, y materiales que proceden de su transformación natural o artificial.
Con esta biomasa puede obtenerse bioenergía y aprovecharla tanto en el ámbito doméstico, mediante una caldera, como a gran escala en una nave industrial.
Los principales métodos para transformar esta biomasa en energía son:
Métodos termoquímicos
Los métodos termoquímicos implican la transformación de la biomasa a través de calor.
Para ello, se puede emplear la técnica de la combustión, donde la biomasa se quema a temperaturas entre 600 y 1.300ºC con mucho aire.
De esta forma, se generan gases calientes que, mediante un sistema de cogeneración, pueden producir calor y electricidad.
Otra técnica es la gasificación, donde se produce la combustión de la biomasa entre 700 y 1.500ºC, con aire (gasógeno) u oxígeno (gas de síntesis). Este proceso da lugar a diferentes elementos químicos en cantidades diferentes. El gas de síntesis se transforma en combustibles químicos, como el metanol.
El calor generado a partir de la biomasa puede utilizarse directamente en hogares (calderas, estufas o chimeneas) o, también, en la industria, bien para la producción de agua caliente, vapor de proceso o para generar electricidad.
Métodos bioquímicos
Estos métodos implican el uso de diferentes microorganismos que se encargan de la degradación de la biomasa.
Las principales técnicas son:
- La digestión anaeróbica: consiste en la degradación biológica de la biomasa en condiciones de ausencia de oxígeno, obteniéndose con ello biogás. El biogás producido puede utilizarse para generar energía térmica, electricidad o como biocombustible.
- La fermentación alcohólica: supone la degradación de los hidratos de carbono, en ausencia de oxígeno, obteniéndose del proceso bioetanol que sustituye a la gasolina.
Aprovechar los residuos forestales y agrícolas para la generación de bioenergía supone obtener una fuente de energía renovable, que contribuye a reducir los efectos del cambio climático y la dependencia de los combustibles fósiles, además de proteger el medio ambiente.
Además, también supone la oportunidad para la creación de empleo en áreas rurales y mejorar la gestión forestal.
Desde Biogás Industrial podemos asesorarte sobre la mejor forma de valorizar tus residuos forestales y agrícolas para la obtención de bioenergía. Ponte en contacto con nosotros para resolver todas tus dudas.