La movilidad sostenible implica lograr la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en los diferentes medios de transporte y mejorar la calidad del aire.
Para ello, se deben sustituir los medios de transporte convencionales por otros menos contaminantes, como son las bicicletas y patinetes, vehículos eléctricos y autobuses eléctricos, o hacer uso de los gases renovables (biometano e hidrógeno verde) como sustitutos de los combustibles fósiles tradicionales.
El caso del biometano, su uso como biocombustible ha adquirido un papel relevante en los últimos años, en especial en aquellos sectores de difícil electrificación, como son el transporte pesado por carretera o el marítimo.
La forma de consumir este biocombustible es mediante el sistema de gas natural comprimido (bio-GNC) o gas natural licuado (bio-GNL), pudiendo usarse en aquellos vehículos con propulsión a gas natural.
Con esto se consigue que los vehículos sean más sostenibles y eficientes, en cuanto a emisiones cero de compuestos contaminantes.
Cómo aprovechar el biometano en el sector del transporte
La utilización del biometano como biocombustible vehicular cuenta con la ventaja de tratarse de una tecnología madura y beneficiosa para el medio ambiente.
La forma de utilizar este biocombustible es mediante dos sistemas:
- Gas natural comprimido (bio-GNC): almacenado a altas presiones.
- Gas natural licuado (bio-GNL): en fase líquida, a una temperatura de -160˚C, por lo que se le considera un líquido criogénico. Debe almacenarse y transportarse en recipientes bien aislados para mantener su estado líquido.
En el caso del transporte pesado por carretera, tanto el bio-GNC como el bio-GNL pueden usarse en camiones con propulsión a gas natural.
Ahora bien, para la generalización de su uso, es preciso contar con estaciones de servicio que suministren este producto y un parque de vehículos adecuados.
En este sentido, en España, para dar impulso al uso del biometano en el sector del transporte y poder cumplir con los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, que establece un consumo de renovables en el sector del transporte equivalente al 28%, se han fijado unas medidas específicas en la Hoja de Ruta del Biogás:
- Priorizar el uso del biometano en el transporte: se fomentará su uso en las flotas de servicios municipales y en los medios empleados para la producción y transporte del biogás, como los autobuses o los camiones de recogida de basura.
- Facilitar la instalación de puntos de repostaje en las plantas de producción de las instalaciones de tratamiento de residuos y las EDAR, que incluyan aprovechamientos de biogás.
El biometano como solución inmediata para el transporte
El transporte es responsable del 27% de las emisiones totales de GEI de Europa y es uno de los principales responsables del cambio climático, según la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Ante estos datos, la Comisión Europea ha fijado el objetivo de aumentar la cuota de energías renovables en el transporte hasta al menos el 14% en 2030, incluida una cuota mínima del 3,5% de biocombustibles avanzados.
Para lograr este objetivo, una de las opciones más rápidas para la descarbonización del transporte es optar por el uso del biometano en forma de bio-GNL, que puede utilizarse fácilmente a gran escala y con la infraestructura necesaria.
Además, según se indica en el artículo de Floris Goedhart «Movilidad sostenible en Europa: Potential market share for bio-LNG in the heavy-duty transport and maritime sectors in 2050«, la producción de bio-GNL en 2050 podría ascender a 46 – 405 TWh, lo que representaría entre el 1,7% (escenario más bajo) y el 18,7% (escenario más alto) del consumo energético del transporte europeo.
La cuota de mercado del bio-GNL podría ser de al menos el 57% en el sector de los vehículos pesados o del 17% en el sector marítimo.
Una de las grandes ventajas del bio-GNL, para que esto sea así, es el poder beneficiarse de la infraestructura ya existente para el gas natural (GNL), lo que reduce los costes y facilita la transición.
De hecho, en Europa el desarrollo de plantas de bio-GNL ya se deja notar, contando con 15 plantas activas a finales de 2021 y unos 100 nuevos proyectos confirmados para 2025, según el Estadístico 2022 de la EBA. Lo que viene a representar una producción total de 12,4 TWh al año.
Bio-GNL en el transporte marítimo
En el caso de la descarbonización del transporte marítimo, el Bio-GNL supone una importante contribución.
Según un estudio encargado por SEA-LNG al Centro de Excelencia en Energía Marítima y Desarrollo Sostenible (MESD CoE), en la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU Singapur), el bio-GNL representa una solución real por diversos motivos:
- El gran potencial de suministro global como combustible marino.
- La competitividad de sus costes.
- Una tecnología madura para su producción.
- Existe tanto disponibilidad comercial, como buques e infraestructura para su suministro.
A esto hay que añadir la viabilidad de combinar GNL (gas natural) y bio-GNL, como forma de progresar en la consecución de los objetivos de reducción de emisiones en el sector marítimo.
De esta forma, el bio-GNL puede ir sustituyendo de forma progresiva al GNL, llegando a cubrir hasta el 16% de la demanda de energía del sector en 2030 y el 63% en 2050, siendo el índice de mezcla del 20%.
El bio-GNL tiene el potencial de descarbonizar el sector del transporte, en especial en lo que a vehículos pesados y transporte marítimo se refiere. Se trata de la opción disponible más inmediata para reducir rápidamente las emisiones en este sector y, de esta forma, contribuir a lograr una movilidad sostenible.
Si necesitas saber más sobre la tecnología para la producción de bio-GNL, desde Biogás Industrial podemos informarte. Ponte en contacto con nosotros para resolver todas tus dudas.